Muerte y transfiguración

No hay que entender la muerte aquí en un sentido estrictamente literal. Más bien representa la superación de muchos obstáculos que la vida pone como pruebas que debemos trascender para lograr un nuevo estado del Ser, la transfiguración.

Cuando estamos en un camino de conciencia se nos presentan esas pruebas con la finalidad de reafirmarnos en nuestro propósito, aprender las lecciones que necesitaremos en nuestra senda y también, corregir errores pasados, no importa cuánto tiempo hiciera que los cometiéramos. Hay etapas que superar y necesitamos aligerar cargas más o menos pesadas para continuar nuestro proceso evolutivo. Leer Más

Acción o inacción

En la vida llega un momento en el que algo, tal como dijimos en el artículo del árbol de tu vida, nos indica que debemos dar un giro. Hemos vivido de una manera que no nos hace felices por diferentes razones. El miedo al cambio hace que nos dejemos llevar por la inercia y prefiramos malo conocido por bueno por conocer. Aquí podemos ver cómo ciertos mantras que nos han acompañado toda la vida, se han grabado en nuestro subconsciente y no nos dejan avanzar.

Sólo cuando llega una situación límite, en forma de enfermedad, pérdida, etc. es cuando sentimos ese impulso que no sabemos de dónde viene pero que nos hace decidir tomar un nuevo rumbo. Seguro que ya habíamos recibido señales, mensajes a través de otras personas con alguna frase que resonó en nuestro interior pero no entendimos o no quisimos tener en cuenta algunas situaciones que nos iba indicando el camino a tomar, pero el mantra nos paralizaba. Leer Más

El perdón

Quizá sea esta la cualidad más difícil de aprender y asimilar. Desde siempre, una frase nos ha seguido a la mayoría: yo perdono, pero no olvido.

De cualquier manera, el perdón tampoco es fácil de aplicar según qué casos. Cuando te han hecho algo muy duro, que te ha alterado seriamente la vida, pasa el tiempo y sigues sin perdonar, porque ¿cómo es que vas a perdonar un hecho tan grave? Sin embargo, lo que haces es tenerlo siempre en la mente contigo, te condiciona la vida y todo lo que haces es siempre para no volver a repetir los errores pasados que provocaron aquella situación. Y total, para que no pase aquello, ahora hago esto. Pero ¿realmente es eso lo que quisieras hacer? ¿Eres tú realmente así? ¿Si no fuera por aquella dura experiencia, tomarías esas decisiones? Si es así, felicidades. Lo que ocurre, es que en la mayoría de los casos, eso no sucede. Leer Más

La práctica

El conocimiento que no se lleva a la práctica es una pérdida de tiempo y de energía. Esto no quiere decir que haya que hacerlo de golpe e inmediatamente, pero sí que cada día debemos ir practicando lo aprendido porque de eso se trata la evolución. La verdadera maestría se ejerce, aunque no se haya adquirido en los libros.

La sabiduría que nos han dejado a lo largo de los siglos personas sabias, en su mayoría adquirida de la experiencia y la observación de lo que pasaba en su vida y su entorno, debe servirnos para aprender de una vez tanto de la experiencia de ellos y ellas como de la nuestra con el día a día. Quizá el mayor aprendizaje sea aprender a aprender con lo que nos ocurre en nuestras propias vidas. Asumir lo que nos ocurra, tanto si es bueno como si es duro, como el aprendizaje que es.

Lo más difícil quizá sea, por nuestra propia evolución, aprender de lo positivo. La mayoría de las veces lo hacemos de las desgracias o de las malas experiencias, por esta razón es tan importante ser un observador de nuestra propia vida agradecer siempre lo que nos ocurre por la enseñanza que encierra como un regalo para nosotros. Si no lo tomamos así, estaremos tropezando siempre en la misma piedra, y el mito de Sísifo está para algo. Aprendamos también de él.

Son muchos los que nos han contado a lo largo de la historia su visión de la vida y todos coinciden en el mensaje. Lo que les diferencia es su punto de vista, el camino que han realizado, su manera de vivirlo y de contarlo. Por esta razón nos identificamos más con unos que con otros, compartimos más su forma de expresarlo o de su forma de actuar, pero si lo pasamos por el tamiz de la sabiduría interna, al discernir nos quedamos con lo esencial que nos va a ser útil en nuestras vidas.

Para esto, debemos escuchar a todo el mundo, leer a todos, ver lo que ocurra, para luego con el discernimiento recoger lo que nos va a ayudar. De cualquier manera, sería bueno que lo que decidamos que no nos sirva, lo guardemos en una cajita virtual, porque más adelante, igual nos es útil ante una circunstancia que vivamos, o ante un nuevo reto que la vida nos presente. No se trata de almacenar por avaricia, se trata de recolectar para tiempos venideros, como hormiguitas que trabajan para almacenar y tener provisión en tiempos difíciles.

Esto es aprovechar la enseñanza que otros han querido compartir con nosotros y se me ocurre que tal vez esta sea una manera de agradecerles su esfuerzo y que se acordaran de nosotros aunque no nos conocieran. Al final vemos que esta es una forma de darnos cuenta que definitivamente todos somos uno y si trabajamos unos para los otros, en la medida de nuestras posibilidades, todos salimos beneficiados, construimos un mundo mejor y podremos disfrutar de las cosas buenas que la vida nos tenga preparadas.

Cuando se trata de técnicas como la meditación, yoga, ChiKung, reiki, etc, cada uno podrá asimismo elegir si le interesa y le ayuda alguna de ellas para su evolución, o simplemente para estar mejor consigo mismo. Lo más importante no es la técnica en sí sino la filosofía que encierra y el camino que muestra, como herramienta que es. Lo que persiguen todas ellas es que finalmente nos encontremos a nosotros mismos. Si no lo tomamos así y le damos más importancia a la herramienta en sí mismo, nos estaremos saliendo del camino que nos han mostrado en el Legado de Sabiduría que afortunadamente hemos podido heredar.

¿Qué tal si tras la relajación y pequeña meditación escuchas esta hermosa música?

El arte de la vida

A todos alguna vez escuchar una música le ha cambiado el estado de ánimo, pasando de estar nervioso o agitado a encontrar de repente una calma sin saber porqué, o al contrario, poner música alegre que nos aleje de un estado de tristeza o depresión. De la misma manera un cuadro o una foto en el salón o una habitación nos lleva también a un estado de relajación, como puede ser la de un atardecer con el mar en calma. No digamos cuando leemos un libro, por ejemplo una novela que nos atrapa desde el principio y no podemos soltarlo hasta acabar, pasando por momentos de exitación, por momentos entrañables, de pasión con una escena de amor bien contada, de asco si la escena nos repugna o bien de reflexión si conectamos con algún mensaje que nos deja huella.

Cuando el medio de expresión es el cine o la televisión, se mezclan los tres anteriores y el efecto se multiplica si está bien hecho. El que lo esté no quiere decir que siempre sea positivo. Quiere decir, que consiguió el efecto que perseguía. Todos hemos estado sentados en nuestra butaca tan tranquilamente cuando de un momento a otro todo parece en calma y un estruendo nos sobresalta. O una escena de amor o de emoción nos hace soltar una lagrimita. Todo actúa sobre nuestras emociones. Éstas nos hace sentir algo que nos lleva a pensar en algún acontecimiento de nuestra vida, o de nuestras ilusiones, o bien sobre algo en lo que nunca habíamos reparado. Leer Más