El apego

Creo que la mejor forma de explicar qué es el apego es con un ejemplo. Una madre de familia que tiene hijos, marido, y hermanos. Como ella es muy responsable y siente mucho amor por todos, quiere tenerlos siempre bajo control para que nada malo les ocurra. Podemos visualizar la situación como si tuviera una soga en la mano para cada uno de sus familiares y atándolos por el cuello con un nudo corredizo. Cuando alguno trata de soltarse da un pequeño tirón para que no puedan hacerlo. Todo esto es por el bien de ellos, pero cada uno, dependiendo de su personalidad y de lo que ansía en su vida, tratará o no de zafarse.

Un hijo que quiere mucho a su madre pero es muy independiente y no le gusta estar bajo su control y tomar sus propias decisiones, está todo el tiempo intentando quitarse el lazo que rodea su cuello. Otro que también la quiere y no quiere que sufra, cede al dominio de su madre y deja la soga por corbata. El marido no tolera la situación y aunque la ama como a nadie, espera el momento oportuno para zafarse y salir corriendo. Y así como el resto. Leer Más

La práctica de la no lucha

En el artículo anterior hablamos de la lucha, o más bien, de la no lucha. Cuando comenzamos a luchar por cualquier cosa, creándonos retos para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces todo, la vida nos va poniendo situaciones para que luchemos con más frecuencia, a la vez que más difíciles. De esta manera satisfacemos nuestros deseos de combate y de méritos.

Como todo está muy bien de hablar de ello y de leer aquí o allá, pero de nada sirve decir, aunque queda muy moderno, que debemos fluir si luego no lo ponemos en práctica.

¿Por qué no lo intentamos? Probemos con cualquier situación que nos aparezca en nuestra vida y probemos a no enredarnos en ella. Veamos qué ocurre. Mira la situación desde diferentes lados, sin tomar ninguna decisión. ¿Qué sientes? No te quejes ni digas frases como qué mala suerte, por qué me tiene que pasar a mí, no salgo de una y me meto en otra, etc. Esto es lucha. La queja es una forma de lucha. Mientras continúes quejándote, el problema continuará. Leer Más

Luchar

Cuando las dificultades llegan a nosotros luchamos contra ellas para salir victoriosos. Así lo hemos aprendido. Decidimos emprender un proyecto nuevo en nuestra vida, y nos disponemos a pelear por ello, a capa y espada, para lograr el éxito en la empresa. Cuando nos vestimos de guerreros, que está muy bien, nos olvidamos muy frecuentemente de la inteligencia y la sabiduría. Simplemente nos pertrechamos con nuestra armadura nuestro escudo y nuestra espada y nos lanzamos a la aventura.

Esto nos hace que estemos constantemente a la defensiva, viendo enemigos por todos lados y viendo obstáculos a los que derribar, para eso tenemos nuestro armamento. Pasa el tiempo y no vemos muchos resultados, no hemos aprendido gran cosa, sólo enfrentamiento y lucha. Esto provoca que nos vayamos agotando, quizá sin darnos cuenta, pero sobre todo, que nos vayamos alejando cada vez más de nuestro objetivo. Leer Más

La vida misma

Nadie sabe en qué momento puede cambiarte la vida. Sea para bien o para mal. Por esta razón admiro a las personas que saben aprovechar los momentos que se le presentan como una oportunidad de vivir una experiencia. La mente nos juega muchas malas pasadas interponiéndose con juicios y cortapisas que nos hacen dudar. Y mientras estás en ese juego de si pero no, valorando tantas cosas por las que igual sería mejor no hacer tal o cual cosa, la oportunidad pasa delante de ti y no vuelve más.

No quiero decir que haya que hacer todo lo que se nos ponga por delante, como ir sin norte por la vida. Pero cuando tenemos un camino más o menos trazado, y en un momento dado algo nos dice que hay que seguir por ahí, en lugar de hacer caso a las señales que nos envía el corazón (corazonadas), nos dejamos arrastrar por los argumentos arrolladores que nuestra mente antepone. Leer Más