La duda, el miedo, la pereza, la incertidumbre y la falta de motivación nos impiden ponernos en marcha en nuestro camino de realización. Para vencerlo no hay otra manera que andar. Como decía Antonio Machado, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Esto que parece tan sencillo muchas veces cuesta por demasiado y nos sentimos como en una prisión.

Todo tiene su proceso y los atajos nunca son buenos porque lo que hay que aprender de una manera u otra lo deberemos aprender para poder llegar a hacer lo que pretendemos.

Si quieres ser piloto de fórmula uno lo primero que debes hacer es aprender a conducir. Obtienes el carnet de conducir para aprender a circular por la carretera convencional e ir adquiriendo destreza en la conducción. Te compras un coche que no sea muy potente porque aún no tienes la habilidad suficiente para correr.

Para obtener una motivación extra en tu anhelo de ser piloto lees revistas, ves programas relacionados con la conducción y el mundo de las carreras, películas, hablas con personas sobre ello para compartir información y eso te va motivando, pero sobre todo te va alineando con tu objetivo.

Más adelante hacer un curso de conducción deportiva y acudes a un circuito para entrenar y ser cada día mejor conductor. Cuanto más de implicas en ese mundo, en esa realidad, más te vas convirtiendo en lo que pretendes. Lo respiras y eres parte de ello hasta serlo.

Para ser un músico o pintor ir a conciertos o museos, practicar mucho, leer sobre ello, en definitiva vivir eso que quieres llegar a ser. Si no haces algo relacionado con lo que pretendes, será muy difícil llegar a conseguirlo y continuarás quejándote, frustrado o frustrada porque te crees incapaz, pero realmente no has hecho nada para poder llegar a serlo. Te pones trampas por seguir siempre en la comodidad de lo mismo por inseguridad. Para SER algo hay que tener devoción por eso, pasión, y dedicación.

Una trampa común que solemos ponernos es ponernos objetivos imposibles de lograr, como un plazo de tiempo corto o simplemente un plazo de tiempo. Es muy posible que para lograrlo haya que cambiar cosas en nosotros y nosotras y en nuestras vidas, y éstas comienzan a aparecer para que las cambiemos. Mientras no lo hagamos, seguiremos enredados ahí sin poder continuar adelante.

Hay que ponerse objetivos ambiciosos, por qué no, pero siendo realistas que de necesitan su tiempo y que no sabemos cuánto será. Mientras, pongamos otros objetivos relacionados con el principal para ir superando etapas, como en la carrera ciclista. En el ejemplo de ser piloto de carreras, buscar artículos relacionados con las carreras, aprender a conducir, aprender conducción deportiva, mecánica para entender el funcionamiento del coche, etc. Aprender a relacionarnos con otras personas y cómo actuar para que las puertas se nos abran mientras andamos.

Si continúas sin ponerte en marcha, pero estás deseando hacerlo, pregúntate de qué tienes miedo. Sí, miedo. El más común es al cambio. Pretendemos una nueva vida pero sin cambiar nada y eso es imposible. Es ese miedo a la libertad del que ya se ha hablado en otros artículos. Miedo también a equivocarse, pero esto es así porque creemos que las equivocaciones son malas, y solo son eso. Están para poder aprender.

No es aconsejable quizá sin tener nociones de nada embarcarse en un crédito que hipoteque tu vida y que salga mal. Si quieres abrir un restaurante y no sabes nada de cómo llevar el negocio, eso es imprudente. Pero es una posibilidad. Las probabilidades no son muchas, pero es una manera de ponerse a andar. Quizá sería más recomendable ponerse a trabajar en uno para ir conociendo los entresijos del negocio y cuando ya sepas a qué atenerte y si es en realidad lo que buscas, dar el paso.

Pero quizá haya un miedo aún mayor: miedo a hacer la pregunta. Miedo a preguntarse de qué tengo miedo. En la vida es muy importante tener en contacto con la realidad, con la verdad de uno mismo o una misma y esa es la puerta para comenzar a conocernos a nosotros y a nosotras mismas.

Así pues, esta es la práctica. Comienza a dar pasos en esa dirección, empieza a llenarte de eso que anhelas. Las redes sociales son de gran ayuda. Muchas personas comparten de todo y seguro que encuentras algo relacionado con lo que anhelas. Dedícale tiempo porque dedicarle tiempo a ese anhelo es dedicártelo a ti. Hoy es casi imposible decir que no encontramos ayuda en alguna parte para ponernos manos a la obra. De prácticamente cualquier tema hay disponible información.

Así que deja de quejarte, ponte en marcha. Muchas cosas no cuestan dinero, y las que cueste debemos cambiar nuestras prioridades y reorganizar nuestra vida. Ese el verdadero sacrificio, dedicarse al sagrado oficio de nuestra realización. Cumplir con nuestros anhelos, si persiguen un bien superior que nos haga sentir mejores personas y que pueda ser de utilidad para otros es muy importante. Y saludable.

Vive tu propia vida

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